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CEMEX apuesta por el concreto verde: 600 mdd para la primera planta carbono-neutral de Latinoamérica en Hidalgo

Atotonilco de Tula, Hidalgo, 12 de julio de 2026 —…

Autor: Redaccion Lexo julio 12, 2026


CEMEX apuesta por el concreto verde: 600 mdd para la primera planta carbono-neutral de Latinoamérica en Hidalgo

Atotonilco de Tula, Hidalgo, 12 de julio de 2026 — Producir una tonelada de cemento emite, en promedio, 622 kilogramos de dióxido de carbono a la atmósfera. Si la industria cementera fuera un país, sería el tercer emisor mundial de CO₂, solo detrás de China y Estados Unidos. Es contra esa realidad física y química —inherente al proceso de calcinación de la piedra caliza— que CEMEX, la cementera mexicana con operaciones en 50 países, anunció este jueves la construcción de la primera planta de concreto carbono-neutral de América Latina.

El proyecto, que se levantará en el municipio de Atotonilco de Tula, Hidalgo —a 90 kilómetros al norte de la Ciudad de México, en pleno corredor industrial del centro del país—, requerirá una inversión de 600 millones de dólares y tiene previsto iniciar operaciones en el segundo semestre de 2028. La planta utilizará tres tecnologías complementarias para eliminar sus emisiones netas: hidrógeno verde producido con energía solar para alimentar los hornos en lugar de coque de petróleo, captura directa de carbono en las chimeneas con un sistema desarrollado en colaboración con el MIT, y sustitución de hasta el 40% del clínker —el componente más contaminante del cemento— por materiales reciclados de la industria siderúrgica y de la construcción.

«Esto no es un piloto. Es una planta comercial que va a producir 1.2 millones de toneladas de cemento al año», enfatizó Fernando González Olivieri, director general de CEMEX, durante la ceremonia de colocación de la primera piedra, a la que asistió la virtual presidenta electa. «La industria de la construcción representa el 8% de las emisiones globales de CO₂. Si no resolvemos esto, no hay Acuerdo de París que valga. Y resolverlo no es opcional: en cinco años, los grandes compradores de cemento —gobiernos, desarrolladoras, fondos de infraestructura— van a exigir certificación de huella de carbono en cada metro cúbico que compren. El que no tenga concreto verde, simplemente no va a vender».

La apuesta no es filantrópica: es una lectura fría del mercado. La Unión Europea implementó en 2025 el Mecanismo de Ajuste en Frontera de Carbono, que grava las importaciones de productos intensivos en emisiones —incluido el cemento— que no paguen un precio por el carbono equivalente al europeo. Estados Unidos discute una medida similar en el Congreso. Para CEMEX, que exporta cemento a ambos mercados, descarbonizar no es una opción ecológica: es una condición de supervivencia comercial.

El gobernador de Hidalgo calificó la inversión como «un parteaguas» para el estado, que busca posicionarse como el primer clúster de construcción sustentable del país aprovechando su ubicación geográfica —en el centro del triángulo que forman la Ciudad de México, Querétaro y Puebla, los tres mayores mercados de construcción del país. La planta generará 1,200 empleos directos durante la fase de construcción y 400 permanentes una vez en operación, aunque el verdadero efecto multiplicador, estiman analistas del sector, estará en la cadena de proveeduría: desde los productores de hidrógeno verde hasta las empresas de ingeniería que instalarán los sistemas de captura de carbono.

CEMEX ya opera plantas piloto con tecnologías similares en Suiza y Reino Unido, pero la de Hidalgo será la primera a escala comercial en un país emergente. El mensaje implícito —y explícito en boca de sus directivos— es que la descarbonización de la industria pesada no es un lujo de países ricos: es un imperativo global que México, si juega bien sus cartas, puede liderar.

— Investigación y redacción: Lexo Noticias