LEXO

El calor que viene de la tierra: México y Japón se asocian para explotar el potencial geotérmico del Eje Neovolcánico

CDMX, 11 de julio de 2026 — A tres kilómetros…

Autor: Redaccion Lexo julio 11, 2026


El calor que viene de la tierra: México y Japón se asocian para explotar el potencial geotérmico del Eje Neovolcánico

CDMX, 11 de julio de 2026 — A tres kilómetros bajo la superficie del Eje Neovolcánico Transversal —la franja de volcanes y actividad tectónica que atraviesa México desde Nayarit hasta Veracruz, pasando por Michoacán, Jalisco, Guanajuato, Puebla y el Estado de México—, el calor del magma terrestre calienta depósitos de agua a temperaturas que superan los 300 grados Celsius. Ese calor, convertido en vapor, puede mover turbinas y generar electricidad las 24 horas del día, los 365 días del año, sin importar si hay sol, viento o lluvia. México tiene el sexto potencial geotérmico más grande del mundo. Y lo ha tenido, en buena medida, dormido.

Este jueves, los gobiernos de México y Japón firmaron un memorándum de cooperación que busca cambiar esa realidad. El acuerdo incluye financiamiento por 1,500 millones de dólares a través de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), canalizados a tasas preferenciales y plazos de hasta 25 años, para desarrollar los primeros tres proyectos geotérmicos de nueva generación en el país: una ampliación mayor del campo Los Humeros en Puebla —el tercer campo geotérmico más grande del mundo por temperatura—, la rehabilitación y modernización del campo Los Azufres en Michoacán, y el desarrollo de un campo completamente nuevo en Cerritos Colorados, Jalisco. La capacidad proyectada conjunta es de 400 megavatios, suficiente para abastecer a 200 mil hogares con electricidad firme y despachable —es decir, disponible en todo momento, no solo cuando el sol brilla o el viento sopla.

México fue pionero en geotermia. La primera planta geotérmica de América Latina se construyó en Pathé, Hidalgo, en 1959. Cerro Prieto, en Baja California, sigue siendo uno de los campos geotérmicos más grandes del mundo, con 570 megavatios instalados. Pero en las últimas dos décadas, la exploración geotérmica en México se estancó: los altos costos de perforación —entre 5 y 10 millones de dólares por pozo, con un 30% de probabilidad de que el pozo resulte seco o no comercial— y la falta de un marco regulatorio que incentivara la inversión privada en el sector mantuvieron el potencial mexicano en estado de congelamiento. Hoy el país tiene 1,100 megavatios de capacidad geotérmica instalada y un potencial estimado por el Instituto de Investigaciones Eléctricas de más de 12,000 megavatios. En otras palabras: está usando menos del 10% de lo que podría.

La entrada de Japón —un país que lleva décadas invirtiendo en geotermia en Indonesia, Kenia, Filipinas y Nueva Zelanda, y cuyas empresas Mitsubishi Heavy Industries y Toshiba son líderes en la fabricación de turbinas de vapor para plantas geotérmicas— aporta no solo financiamiento, sino también tecnología y know-how de operación. Ambas empresas participarán como proveedoras de equipos y, en el caso de Cerritos Colorados, como socias minoritarias del proyecto. Japón, que depende casi enteramente de importaciones de gas natural licuado para su generación eléctrica —de las cuales una parte significativa proviene de Rusia y Medio Oriente, dos regiones geopolíticamente volátiles—, tiene un interés estratégico en desarrollar fuentes alternativas de energía limpia y firme. México, para Japón, es un socio ideal: tiene el recurso, la estabilidad política y, sobre todo, la cercanía geográfica a la cuenca del Pacífico.

«La geotermia es la fuente renovable que nadie está mirando lo suficiente», comenta Luca Ferrari, investigador del Centro de Geociencias de la UNAM y uno de los mayores expertos en geotermia del país, en entrevista con Lexo. «Todo el mundo habla de solar y eólica, que son importantes, pero son intermitentes. La geotermia es firme: produce 24/7, con un factor de planta superior al 85%, y ocupa mucho menos territorio que un parque solar de capacidad equivalente. México es un país volcánico. Tenemos el potencial. Lo que nos ha faltado es voluntad política, financiamiento y un marco regulatorio que funcione. Este acuerdo con Japón atiende dos de esos tres factores. El tercero sigue pendiente».

— Investigación y redacción: Lexo Noticias