Cuando la máquina aprende a escuchar la tierra: la inteligencia artificial que detecta sismos segundos antes de que los sientas
CDMX, 6 de julio de 2026 — El sismo del…
Autor: Redaccion Lexo julio 6, 2026
CDMX, 6 de julio de 2026 — El sismo del 19 de septiembre de 2017 mató a 369 personas. Los 12 segundos que mediaron entre el disparo de la alerta sísmica y el inicio del movimiento telúrico en la Ciudad de México salvaron muchas más. Doce segundos —el tiempo que toma atarse las agujetas de los zapatos— fueron la diferencia entre la vida y la muerte para miles de personas que alcanzaron a salir de edificios, colocarse en zonas de seguridad o detener elevadores. El sistema de alerta sísmica mexicano, el SASMEX, es uno de los más avanzados del mundo. Pero tiene una limitación fundamental: solo puede emitir la alerta cuando el sismo ya comenzó y las ondas sísmicas ya están viajando hacia la ciudad. Doce segundos es todo lo que podemos ganarle a las ondas mecánicas con la tecnología actual.
Un equipo multidisciplinario del Servicio Sismológico Nacional (SSN) y el Centro de Investigación en Matemáticas (CIMAT) presentó este lunes resultados que podrían estirar esa ventana de anticipación a 45 segundos, y —más ambiciosamente aún— a horas. El sistema, llamado TemblorIA, es un modelo de inteligencia artificial entrenado con 40 años de datos sísmicos —más de 250 mil eventos registrados por la red de 200 estaciones sismológicas del SSN—, mediciones de GPS de alta precisión que detectan deformaciones milimétricas del terreno, y datos de anomalías electromagnéticas en la ionósfera que algunos estudios correlacionan con la inminencia de grandes terremotos. En las pruebas realizadas entre enero y junio de 2026, el algoritmo identificó patrones estadísticos que precedieron a sismos de magnitud superior a 5.0 en la Brecha de Guerrero —la zona de subducción frente a las costas de Acapulco donde los expertos esperan el próximo gran terremoto mexicano— con una precisión del 62%.
«Esto no es predicción de sismos, y quiero ser muy clara al respecto porque es importante no crear falsas expectativas», enfatizó la doctora Xyoli Pérez Campos, directora del SSN, en la presentación de resultados en el auditorio del Instituto de Geofísica de la UNAM. «La ciencia aún no puede determinar con exactitud el momento, lugar y magnitud de un sismo, y probablemente nunca podrá hacerlo con la precisión que la sociedad quisiera. Lo que nuestro sistema hace es detectar anomalías estadísticas en las señales geofísicas —microsismicidad, deformación del terreno, cambios en las propiedades de las rocas— que en el pasado, con cierta probabilidad, precedieron a sismos significativos. No decimos ‘va a temblar mañana a las 3’. Decimos, con mucha más humildad, ‘hay una probabilidad elevada de que ocurra un sismo de magnitud significativa en esta región en las próximas horas o días’. Y eso, si se valida, ya sería revolucionario».
El proyecto, financiado parcialmente por la National Science Foundation de Estados Unidos y por el Conahcyt, será replicado en 2027 en Chile —el país con la mayor actividad sísmica del mundo— y en Japón, que enfrenta el desafío de los sismos de subducción en la fosa de Nankai. Los resultados completos de la fase de validación serán publicados en la revista Nature Geoscience a finales de 2026. Mientras tanto, 200 sensores siguen registrando cada vibración de la tierra bajo el Pacífico mexicano, y un algoritmo en un servidor del CIMAT en Guanajuato sigue aprendiendo a escucharlas. Doce segundos son mucho. Cuarenta y cinco segundos podrían ser, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte para millones de personas.
— Investigación y redacción: Lexo Noticias