Etanol de caña para la gasolina: el plan de biocombustibles que revive el fantasma de los ingenios y genera esperanza en el campo cañero
CDMX, 20 de julio de 2026 — La relación entre…
Autor: Redaccion Lexo julio 20, 2026
CDMX, 20 de julio de 2026 — La relación entre la caña de azúcar y la gasolina mexicana tiene una historia accidentada. En 2020, el gobierno federal lanzó un programa piloto de mezcla de etanol al 10% en la gasolina —el llamado E10— en cinco estados, con la promesa de reducir importaciones de gasolina, reactivar el campo cañero y bajar emisiones. El programa fue suspendido a los 14 meses en medio de críticas de ambientalistas que señalaban que la producción de etanol incentivaba el monocultivo de caña, competía con cultivos alimentarios y generaba deforestación en zonas tropicales. Seis años después, este domingo, la Secretaría de Energía (Sener) anunció la reactivación y ampliación del programa, ahora con salvaguardas ambientales rediseñadas y en ocho estados: Veracruz, San Luis Potosí, Jalisco, Nayarit, Morelos, Puebla, Quintana Roo y Campeche.
La apuesta tiene una lógica económica que es difícil refutar en el papel. México importa más del 70% de la gasolina que consume —alrededor de 400 mil barriles diarios—, principalmente de Estados Unidos, con un costo que en 2025 superó los 32 mil millones de dólares, una cifra agravada por la eliminación de los subsidios a los combustibles y la depreciación del peso. Sustituir el 10% de esa gasolina con etanol de producción nacional —generado a partir de la melaza y el jugo de caña— podría reducir las importaciones en aproximadamente 60 mil barriles diarios, un ahorro de entre 1,800 y 2,200 millones de dólares anuales a los precios actuales. Para el sector cañero mexicano, que agrupa a 180 mil productores —la mayoría ejidatarios y pequeños propietarios con menos de 10 hectáreas—, la demanda adicional de caña podría generar 45 mil empleos directos en el campo y una derrama económica estimada en 12 mil millones de pesos anuales, según cálculos de la Confederación Nacional de Productores Rurales.
Pero la historia de los biocombustibles en el mundo está llena de buenas intenciones que terminaron mal. El caso emblemático es Brasil, el mayor productor mundial de etanol de caña, donde el programa Proálcool, lanzado en 1975 tras la crisis del petróleo, logró reducir la dependencia de las importaciones pero también generó deforestación en la Amazonía, expansión del monocultivo sobre tierras antes dedicadas a alimentos y condiciones laborales precarias en los cañaverales. Estados Unidos, el segundo productor mundial, enfrenta críticas similares por el uso de maíz para producir etanol, que desvía hasta el 40% de la cosecha del grano hacia los tanques de gasolina en lugar de la cadena alimentaria. La Sener asegura que la versión 2.0 del programa mexicano aprendió de esas lecciones: el etanol solo podrá producirse con caña cultivada en tierras que ya estaban dedicadas a ese cultivo —es decir, sin deforestación adicional—, y un comité interinstitucional —Sener, Semarnat y Agricultura— auditará anualmente el cumplimiento de las salvaguardas.
Organizaciones de cañeros celebraron el anuncio, pero con cautela. «Lo hemos vivido antes: nos prometen un precio justo por el etanol, los ingenios firman contratos con Pemex, y luego Pemex dice que no necesita tanto o que el precio internacional bajó. Necesitamos contratos a largo plazo, precios de referencia transparentes y un mecanismo que garantice que el productor primario —el cañero— no sea el que pague los platos rotos cuando las cosas se tuercen», dice en entrevista telefónica un líder cañero de la región de Córdoba, Veracruz. Ambientalistas, por su parte, insisten en que el programa debe ser auditado con independencia y que la expansión del cultivo de caña no debe ocurrir a costa de selvas, manglares o tierras de cultivo de alimentos básicos. El programa de biocombustibles mexicano, en su segundo intento, tiene una segunda oportunidad. Sería imperdonable desperdiciarla con los mismos errores.
— Investigación y redacción: Lexo Noticias