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Hidrógeno verde: la reforma que abre un mercado de 7,500 mdd y la apuesta mexicana por ser potencia mundial del combustible del futuro

CDMX, 9 de julio de 2026 — El Senado de…

Autor: Redaccion Lexo julio 9, 2026


Hidrógeno verde: la reforma que abre un mercado de 7,500 mdd y la apuesta mexicana por ser potencia mundial del combustible del futuro

CDMX, 9 de julio de 2026 — El Senado de la República aprobó este martes, con 82 votos a favor y 28 en contra, la reforma a la Ley de la Industria Eléctrica que establece —por primera vez en la historia legislativa del país— un marco regulatorio integral para la producción, almacenamiento, transporte y comercialización del hidrógeno verde. La legislación permite la participación de empresas privadas nacionales y extranjeras en toda la cadena de valor, desde la electrólisis del agua utilizando energía renovable hasta la distribución industrial, y contempla un paquete de incentivos fiscales —deducción acelerada de inversiones en equipos de electrólisis, exención del IVA en la importación de electrolizadores y un régimen de depreciación acelerada para plantas de producción— que, según estimaciones de la Secretaría de Hacienda, representará un sacrificio fiscal de 12 mil millones de pesos en los primeros cinco años, con la expectativa de recuperar esa cantidad y más a través del ISR y el IVA generados por las nuevas operaciones.

Para dimensionar la oportunidad, conviene entender qué es el hidrógeno verde y por qué importa. Producir hidrógeno a partir de agua y electricidad renovable —el proceso llamado electrólisis— genera un combustible que no emite dióxido de carbono ni al producirlo ni al consumirlo. Ese hidrógeno puede usarse para descarbonizar industrias donde la electrificación directa es difícil o imposible: la producción de acero (que hoy usa carbón mineral), la refinación de petróleo (que usa hidrógeno producido con gas natural), la fabricación de fertilizantes y, eventualmente, el transporte marítimo y aéreo de larga distancia. Es, en esencia, una forma de «empaquetar» energía renovable y transportarla a donde se necesita.

México parte con ventajas difíciles de igualar. El nivel de irradiación solar en Sonora, Chihuahua y el Istmo de Tehuantepec está entre los más altos del mundo; el recurso eólico en Oaxaca y Tamaulipas es de clase mundial; y el costo nivelado de la electricidad renovable en México —lo que cuesta generar un megavatio-hora con sol o viento— ya es inferior al del gas natural en la mayoría de las ubicaciones. Esas tres variables —sol, viento y costo— determinan el precio final del hidrógeno verde. Según proyecciones de la Agencia Internacional de Energía, México podría producir hidrógeno verde a un costo de 1.8 dólares por kilogramo para 2030, colocándose entre los cinco productores más competitivos del mundo, solo detrás de Chile, Australia, Arabia Saudita y, posiblemente, Marruecos.

La Asociación Mexicana de Hidrógeno, que ha impulsado la legislación durante más de dos años, informó que ya existen 18 proyectos en cartera por un valor conjunto de 7,500 millones de dólares, ubicados principalmente en Sonora, Oaxaca —en el corredor eólico del Istmo—, Tamaulipas y Baja California Sur. Los proyectos incluyen desde plantas de electrólisis para exportar hidrógeno a Japón y Corea del Sur —dos países que han apostado fuerte por el hidrógeno como vector energético— hasta aplicaciones domésticas como la sustitución de gas natural en hornos industriales. La reforma entrará en vigor el 1 de septiembre de 2026, y los primeros permisos de producción comenzarán a tramitarse ese mismo mes.

«Esto no es una moda ni un capricho ambiental: es una oportunidad industrial», dijo en tribuna el senador que preside la Comisión de Energía. «En 10 años, el hidrógeno verde va a ser lo que el petróleo fue en el siglo XX: el commodity energético que define alianzas geopolíticas y mueve miles de millones de dólares. México puede ser espectador o protagonista. Esta ley busca que seamos protagonistas». La oposición, concentrada en 28 votos, argumentó que los incentivos fiscales son excesivos y que el marco regulatorio debilita a la CFE al permitir que el sector privado construya su propia infraestructura de transmisión dedicada. La mayoría legislativa consideró que sin esos incentivos, simplemente no habría proyectos: el capital global tiene muchas opciones para invertir en hidrógeno verde —Chile, Australia, Namibia, Omán— y México compite por atraerlo.

— Investigación y redacción: Lexo Noticias