El peso y la ilusión de la estabilidad: cuando la presión llegó para quedarse
La racha de seis semanas de depreciación del peso obliga…
Autor: octubre 17, 2026
La racha de seis semanas de depreciación del peso obliga a replantear la lectura optimista que acompañó a la moneda durante buena parte del año. El cierre en 18.4930 unidades por dólar no es un episodio aislado, sino la expresión de tres fuerzas que convergen: la expectativa de un menor diferencial de tasas frente a Estados Unidos, la volatilidad internacional y la incertidumbre que rodea la revisión del T-MEC. El diagnóstico de James Salazar, de Kapital, de que la presión llegó para quedarse, resume un cambio de narrativa: de la resiliencia a la cautela. La paradoja es que México registra un récord de inversión extranjera directa mientras su divisa se debilita. Conviene leer ambos datos como señales distintas, no contradictorias: el capital productivo confía en el mediano plazo; el mercado cambiario descuenta un entorno más costoso. Menos ruido, más certeza implica no confundir tendencia sostenida con volatilidad pasajera.