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Ku’uk: la constelación de nanosatélites mayas que pondrá internet —y ojos— donde el Estado mexicano nunca ha llegado

CDMX, 12 de julio de 2026 — Aproximadamente 15 millones…

Autor: Redaccion Lexo julio 12, 2026


Ku’uk: la constelación de nanosatélites mayas que pondrá internet —y ojos— donde el Estado mexicano nunca ha llegado

CDMX, 12 de julio de 2026 — Aproximadamente 15 millones de mexicanos viven en comunidades donde no hay señal de internet. No es que tengan «internet lento» o «internet caro»: literalmente no hay torres de telefonía celular, no hay fibra óptica, no hay cableado de cobre, no hay nada que transmita datos. Están desconectados. Para un país que aspira a la digitalización de la justicia, la telemedicina, la banca electrónica y la educación en línea —ambiciones que el gobierno ha plasmado en documentos oficiales y reformas legislativas—, esos 15 millones de ciudadanos inalcanzables representan una contradicción insoluble con la infraestructura terrestre actual. Contra ese problema, la Agencia Espacial Mexicana y la Agencia Espacial Europea (ESA) firmaron este viernes un acuerdo de cooperación que incluye el desarrollo de Ku’uk —palabra maya que significa «brote» o «retoño»—, una constelación de 12 nanosatélites tipo CubeSat que, para 2030, debería estar orbitando la Tierra a 550 kilómetros de altitud, proporcionando conectividad de banda estrecha —suficiente para mensajes de texto, telemedicina básica, alertas climáticas y consulta de precios agrícolas— a comunidades rurales y marginadas de México y Centroamérica.

El proyecto tiene tres componentes. El primero es la conectividad: dos de los 12 nanosatélites estarán dedicados a proveer internet de banda estrecha a comunidades indígenas y rurales, funcionando como «torres de telefonía celular en el cielo» que reciben señales de dispositivos móviles terrestres y las retransmiten a la red global de internet. El segundo componente es el monitoreo ambiental: los otros 10 nanosatélites llevarán sensores para medir la deforestación —un problema crítico en la península de Yucatán, la Selva Lacandona y las selvas de Centroamérica—, la calidad del agua en cuencas como la del río Usumacinta y el lago de Chapala, y la detección temprana de incendios forestales. El tercer componente es la formación de talento: 50 ingenieros mexicanos recibirán becas completas para formarse durante dos años en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC) en Noordwijk, Países Bajos, el complejo de investigación espacial más grande de Europa, donde la ESA desarrolla sus misiones científicas.

El convenio incluye también la instalación de una estación terrena de la ESA en el campus de la UNAM en Juriquilla, Querétaro —dentro del ecosistema de investigación aeroespacial que ya existe en ese campus y que incluye el Laboratorio Nacional de Observación de la Tierra—, que servirá como centro de control de la constelación y como laboratorio conjunto para el procesamiento de los datos que generen los nanosatélites. «Ku’uk no es solo un proyecto tecnológico: es una apuesta por la soberanía digital de México», dijo el director de la AEM. «Hoy, los datos satelitales que usan la Conagua, la Semarnat y la Sader se compran a empresas extranjeras —Maxar, Planet, Airbus— o se obtienen de satélites de la NASA y la ESA mediante acuerdos de cooperación. Eso nos hace dependientes de decisiones presupuestales y prioridades científicas que se toman en Washington y París, no en México. Tener nuestra propia constelación, aunque sea modesta, nos da autonomía. Y en el mundo de la información geoespacial, la autonomía es poder».

— Investigación y redacción: Lexo Noticias