El plan de 800 millones de euros para que México diseñe chips, no solo los ensamble: la alianza con Alemania que busca cambiar el juego
CDMX, 8 de julio de 2026 — México ensambla más…
Autor: Redaccion Lexo julio 8, 2026
CDMX, 8 de julio de 2026 — México ensambla más productos electrónicos que cualquier otro país de América Latina. En las plantas de Jalisco —el llamado Silicon Valley mexicano—, Chihuahua, Querétaro y Aguascalientes, 180 mil ingenieros y técnicos colocan componentes en tarjetas de circuitos, sueldan chips a placas base y empacan productos terminados para marcas globales. México es el octavo exportador mundial de electrónicos. Pero hay una diferencia fundamental entre «ensamblar» y «diseñar»: los chips que van dentro de esos productos —los microprocesadores, los sensores, los controladores de memoria— fueron diseñados en California, Taiwán o Corea del Sur. México los compra, los recibe en cajas y los pega. La diferencia de valor agregado entre diseñar un chip y ensamblarlo es, en promedio, de 20 a 1. Es decir: por cada dólar que México gana ensamblando electrónicos, el país que diseñó los chips gana 20.
Contra ese telón de fondo, los gobiernos de México y Alemania anunciaron este miércoles en la Cumbre de Innovación México-Alemania, celebrada en la antigua sede del Senado en la calle de Xicoténcatl, la creación del Fondo Binacional de Investigación en Semiconductores, dotado con 800 millones de euros —aproximadamente 880 millones de dólares— a ejecutar en cinco años. El programa financiará 25 proyectos de investigación aplicada seleccionados por un comité científico paritario, con participación de universidades y centros de investigación de ambos países. Por el lado mexicano: la UNAM, el Tec de Monterrey, el Cinvestav, el INAOE y el Centro de Ingeniería y Desarrollo Industrial (CIDESI). Por el lado alemán: el Instituto Max Planck, la Universidad Técnica de Múnich, el Instituto Fraunhofer —el organismo de investigación aplicada más grande de Europa— y la Universidad RWTH de Aquisgrán. Empresas como Infineon, Bosch, Siemens y Foxconn Querétaro participarán como socios industriales que probarán en condiciones reales de manufactura los chips desarrollados en los laboratorios.
«La pandemia de 2020-2022 reveló lo frágil que es la cadena global de semiconductores. El mundo entero dependía de tres fábricas en Taiwán y una en Corea del Sur para los chips más avanzados. Eso no puede volver a pasar», dijo la secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación en su discurso inaugural. «México no va a competir con TSMC en la fabricación de chips de 3 nanómetros: eso requiere inversiones de 30 mil millones de dólares por planta que ningún país latinoamericano puede hacer. Pero podemos competir en el diseño de chips de aplicación específica: sensores cuánticos, chips de bajo consumo energético para dispositivos médicos, semiconductores de potencia para vehículos eléctricos. Ahí no necesitas una fábrica de 20 mil millones de dólares: necesitas ingenieros, laboratorios y colaboración internacional. Y eso es exactamente lo que este fondo va a financiar».
La dimensión geopolítica de la alianza es evidente. Alemania, el motor industrial de Europa, busca reducir su dependencia de los semiconductores asiáticos —el 70% de los chips que consume la industria alemana se fabrican en Taiwán, Corea del Sur y China—. México, el socio manufacturero natural de Estados Unidos, busca ascender en la cadena de valor y pasar del ensamblaje al diseño. Juntos, los dos países forman un puente transatlántico de innovación en semiconductores que compite simultáneamente con la Ley de Chips de Estados Unidos (52 mil millones de dólares en subsidios) y con la avalancha de inversión china en el sector (142 mil millones de dólares en 2025). México no tiene el capital para jugar en la liga de los gigantes. Pero tiene algo que el dinero no puede comprar: 12 centros de diseño de semiconductores ya operando en territorio nacional, más de 5 mil ingenieros dedicados al diseño de circuitos integrados, y una ubicación geográfica adyacente al mayor mercado de chips del mundo. La apuesta alemana es que, con la asociación correcta, esos activos pueden multiplicarse.
— Investigación y redacción: Lexo Noticias